|
Historia
y Geografía Situada en la montaña media de l’Alcalatén, a 568 m. de altura, y a 33 Km. de Castellón, Llucena está emplazada estratégicamente sobre el estrecho y alargado lomo de un espolón montañoso, en medio de las estribaciones que, a modo de gigantesca y agreste escalera, descienden desde Penyagolosa -la máxima altura Valenciana- al mar. Desde su elevada posición domina el profundo valle del río de su mismo nombre, vía de penetración hacia las tierras altas del interior desde la antigüedad. La misma altura matiza el genérico clima mediterráneo, proporcionando a Llucena veranos más frescos y una cierta mayor pluviosidad que en las tierras bajas de la costa. Sobre su montaña, la población se muestra a los ojos del visitante, como un blanco reguero de casas presididas por un gran caserón («el Castell») que, en otros tiempos y con trazas Góticas ya perdidas, fue casa y castillo feudal construido sobre una anterior edificación musulmana. Con todo, se desconoce el momento histórico de la fundación de Llucena, aunque la raíz latina de su nombre nos proporciona un indicio del mismo, sin excluir asentamientos anteriores de épocas ibéricas o incluso del bronce, de las cuales encontramos vestigios en diversos lugares del término municipal. Tras la conquista cristiana del siglo XIII, Jaume I concedió, en 1233, en feudo todo el territorio del castillo de l’Alcalatén, incluida Llucena, al noble Aragonés Eiximén d’Urrea; en 1798_ al morir el último de los Urrea, el décimo Conde de Aranda, famoso ministro ilustrado de Carlos III y Carlos IV, el señorío pasó a la casa ducal de Híjar, donde permaneció hasta la definitiva supresión del feudalismo en el segundo tercio del siglo XIX. Fue precisamente en ese agitado período cuando Llucena se ganó el título de «Heroica Villa» que campea en su escudo, como reconocimiento a su valor frente a los ataques del absolutismo carlista. Lingüísticamente Llucena se sitúa en el límite
occidental de la zona valencianoparlante, puesto que los pueblos siguientes
(Villahermosa y El Castillo de Villamalefa) ya son de habla
castellano-aragonesa. Desde principios del siglo XX nuestra población ha venido
acogiendo a una nutrida colonia veraniega, que ha contribuido a dotarle de una
reconocida categoría de centro turístico, para lo cual ciertamente no le
faltan atractivos, comenzando por la bondad de su clima de media montaña, el
pintoresquismo de la población y la belleza de su paisaje; veámoslo.
|
A.C.LL. Copyright 2005 © All rights reserved.