La población

La población tiene como centro una plaza con pórticos medievales originarios del siglo XIV, miradores del quehacer cotidiano de Llucena a través de los siglos. A un lado de la plaza, una decorada fuente, rodeada de casas de principios del siglo XX con destellos de Modernismo, mira al otro lado, al cuadrado campanario adosado a la gran iglesia barroca de mediados del siglo XVIII que constituye el templo arcipestral; de tres naves y cimacio ondulado, aún pueden verse en su ábside rectangular restos de la abundante decoración que la caracterizaba interiormente. 

Por enfrente justo de la iglesia sube el «carrer Sant Roc», blanco y estrecho, que acaba en una empinada escalinata que asciende_  al c Castell». Desde allí el visitante obtendrá una magnífica vista de la población y del paisaje que la circunda. 

En el «carrer Metge Nebot», que sale de la plazoleta de abajo, frente a la iglesia, hay un cuidado mirador sobre el río, desde donde se divisa la Badina, los meandros del río con Figueroles al fondo, y las colgadas casas construidas sobre los riscos de la parte de levante de la población. No tenga miedo el visitante, continúe andando, y piérdase por el pequeño laberinto de calles de este y del otro lado de la Plaza (suba allá por la empinada calle de Sant Isidro hasta «Les Eres», o baje por la calle de Santa Anna, junto al Ayuntamiento, para recorrer la parte de «La Solana»), sin duda encontrará rincones sorprendentes y encantadores y conocerá la vida íntima de Llucena. Después siempre es muy fácil volver a la Plaza.

Los alrededores

A la entrada del pueblo, viniendo de Castelló y unida a la población por un cómodo acceso peatonal se encuentra el complejo recreativo de «San Vicent» (Parque infantil, piscina, bar y frontón), junto a la fuente y ermita del mismo nombre, una construcción de transición gótico-renacentista situada sobre una peña rocosa. Destino para un placentero paseo. 

En el otro extremo del pueblo, la ermita de Sant Antoni levanta temeraria- mente su barroca cúpula azul sobre el profundo «Barranc de la Pedrenyera». 

Continuando por el camino que accede a ella, llegará al parque infantil de la «Fonteta de Godó», una encantadora sorpresa escondida entre paredes rocosas. 

Más arriba, la «Font del Prat», con la pinada de la residencia la Caixa Rural, de fuerre sabor romántico, constituye otra visita obligada en Llucena.

 

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